DEL 13 AL 15 DE FEBRERO DE 2026
LA FOTOGRAFÍA COMO EXCUSA:
Un taller para el buen amor
Este es un taller para usar la fotografía como excusa para la práctica del buen amor: hacia el territorio, hacia otras personas y hacia dentro. Un taller para mirar con atención, sin prisas y sin exigencias.
Durante un fin de semana de febrero, en Cabo de Gata y fuera de temporada, trabajaremos la fotografía de paisaje, de retrato y de autorretrato como maneras distintas de relacionarnos con lo que nos rodea y con nosotras, nosotros mismos. Mirar el territorio, mirar a otras personas, mirarse: tres gestos que tienen mucho que ver con aprender a querer bien.
En este taller, la fotografía se propone como práctica que acompaña; como excusa para caminar despacio, observar sin apropiarse, acercarse sin invadir y reconocerse sin exigencia. No hace falta venir con un proyecto cerrado ni con una idea clara de lo que se quiere encontrar: el taller propone un espacio y un ritmo para que algo aparezca.
A lo largo del fin de semana trabajaremos a partir de tres distancias —lejos, cerca y muy cerca— que darán forma a un pequeño proyecto personal de tres imágenes. Un tríptico que funciona como una postal: un “estoy aquí” que se puede regalar a alguien o enviártela a casa como gesto sencillo de memoria y cuidado.
Esther Pita
OBJETIVOS
Experimentar la fotografía como una práctica de atención, trabajando desde la escucha y la observación sostenida.
Explorar el paisaje, el retrato y el autorretrato como tres formas de relación: con el territorio, con las otras personas y con una misma.
Practicar una idea de buen amor entendida como distancia justa, cuidado de la mirada y respeto por los límites propios y ajenos.
Desarrollar un pequeño proyecto personal de tres imágenes (lejos / cerca / muy cerca) que funcione como una postal visual: un gesto de presencia, memoria o regalo.
Compartir un espacio de aprendizaje donde el intercambio de miradas y la revisión colectiva se hagan sin juicio y sin presión por el resultado.
PRÁCTICA
Las sesiones combinan salidas fotográficas, ejercicios breves, tiempos de caminata y descanso y espacios de revisión colectiva. No se trata de producir mucho, sino de aprender a mirar mejor, ajustando el ritmo y afinando la relación con la cámara y con el entorno.
El taller propone un clima de trabajo abierto, sin presión por el resultado y sin imposiciones estilísticas. Cada participante desarrolla su propio proyecto, acompañado y sostenido por el grupo, en un ambiente de escucha y respeto.
La fotografía funciona aquí como una excusa para estar presentes, para conversar, para compartir miradas y para ensayar, a través de las imágenes, una forma más amable de relación con el mundo y con una misma.
Este taller está pensado para personas que quieren salir de las pantallas y encontrarse durante un fin de semana en un entorno que invita a la conexión, la presencia y la conversación.
Va dirigido a personas interesadas en la fotografía. No es necesario un nivel técnico avanzado, pero sí disposición a estar, a caminar, a mirar y a compartir tiempo con otras personas.
El taller es adecuado tanto para quienes fotografían de manera habitual como para quienes usan la cámara de forma más intuitiva y quieren hacerlo acompañadas.
Está pensado para quienes valoran el contacto con el territorio, el trabajo en grupo y la experiencia compartida; para quienes necesitan un paréntesis fuera de la rutina digital y un espacio donde la relación con la fotografía pase también por el cuerpo, la conversación y el estar juntos
A QUIÉN VA DIRIGIDO
Taller
2 noches en habitación compartida doble o triple (también opción individual pagando suplemento) en casa rural La Datilera.
Media pensión.
PRECIO: 395€
Para reserva de plaza se require un depósito de €100.